TG-Crónicas del mundo espejo

viernes, 17 de noviembre de 2023

El nacimiento de una súcubo. cap 2

 





La cita con la doctora.


La nueva súcubo observaba su reflejo, mientras imitaba algunas poses que había visto hacer a su exnovia, cuando él era un joven humano, la mayoría de las poses eran eróticas, como lanzar un beso desde la distancia, entre otros tipos de poses.



La súcubo recién despertada, se sentó en la cama, y observó su ropa interior, y se acordó de cómo las manos de la sacerdotisa de ropajes oscuros, le había tocado su nuevo aparato, y teniendo esa imagen en su mente comenzó a masturbarse, mientras se masajeaba sus pechos. 


 





«Rayos, estos son relajante y excitante», pensó la súcubo, que volvió a pensar, «Ahora entiendo porque mi ex, le gustaba tocarse en esos shows de Internet, creo que se llamaban sexcam o algo así» 
 
La chica se acostó en la cama, y continuó tocando se sus partes sensibles, cada vez la sensación de orgasmo era mucho más fuerte, tanto que dio varios gritos de placer, cuando terminó respiro profundo y aliviada, ya no sentía tan caliente como hace un rato atrás. 
 

—Vaya, vaya—La sacerdotisa había vuelto al lugar, y observando a la joven sonrió de manera pícara—Jaja, te has acostumbrado de forma rápida a tu nuevo cuerpo.
 
 
—Admito que me gusta este nuevo cuerpo, además lo encuentro muy sexy—La novata súcubo, se volvió a poner su ropa interior, y se paró de la cama—Disculpa por ensuciar las sábanas. 
 
—No tiene mucha importancia, ya planeaba cambiarlas—La joven sacerdotisa, sonrió y luego agregó—La mayoría de las nuevas súcubos se demoran en acostumbrarse a su cuerpo, pero veo que te has acostumbrado a tu nueva situación. 
 
La nueva súcubo sonrió al escuchar el comentario de la sacerdotisa, mientras se rascaba su nuca, no sabía porque se acostumbró más rápido a ese cuerpo, tal vez sea porque parece más reconfortante para él, ser una súcubo que un humano o que le interesa saber las habilidades que puede usar con ese cuerpo, pero él le estaba gustado ser una súcubo. 
 
—Bueno—La sacerdotisa se acercó a la chica súcubo, y le entregó un mapa casero—Llame a la doctora, así que debes ir para que te haga un chequeo médico. 
 
—¿Chequeo médico? —Ella le pregunto a la sacerdotisa, con confusión en su voz. 
 
—Ya que eres una súcubos, las enfermedades no te afectan, pero las que tuviste cuando fuiste un humano, puede hacerte cierto daño, así que necesita que te hagan un chequeo, para visualizar cualquier tipo de problema secundario—La sacerdotisa, le contesto a la chica. 
 
La súcubo entendió eso de las enfermedades, así que observó el mapa, era uno que estaba dibujado con las manos de la sacerdotisa. La joven se guardó el mapa y después de despedirse de la sacerdotisa, fu directo a la salida de aquel templo, abrió la puerta que tenía forma de arco y estaba hecha de madera, y salió al reino de las súcubos y observó que las construcciones de las súcubos eran modernas. 
 

El reino de las súcubos, consistían en grandes edificios que estaban construidos sobre montañas.



La nueva súcubo por un momento no sabía cómo trasladarse en la ciudad, pero observó que había súcubos, que volaba sobre el aire utilizando las alas, así que la joven observo las alas que venían con su cuerpo, la desplegó, y de apoco comenzó a elevarse hasta llegar a una altura considerable. 



 
«Genial, me eleve de forma natural», pensó la joven al observa todo desde la altura y volvió a pensar, «Bueno, ahora debo desplazarme» 
 
La súcubo observó a las demás súcubo, las cuales volaban de forma horizontal, así que puso su cuerpo de aquella forma, de apoco y después de varios choques que tuvo contra los edificios, pudo controlar su vuelo y dirigirse hasta la clínica de la doctora. 



Mientras seguía el camino trazado en el mapa de la sacerdotisa, se fijó en las demás súcubos, la mayoría eran chicas que vestía atuendos reveladores, también había hombres que para gusto de la nueva súcubo, eran muy guapos, tanto así que la joven se sonrojo, y casi chocó por andar distraída. 
 
«Rayos, que sucede con mis preferencias sexuales», pensó la joven y volvió a pensar, «Fui un hombre, por lo tanto, me debería atraer las mujeres, pero también con este cuerpo de mujer, me atraen los hombres» 
 
Después de meditarlo un poco, suspiro hondo y dejó pasar ese detalle, después de todo era una súcubo, una criatura que representa la lujuria en su ámbito más natural y salvaje, así que siguió su camino hacia la clínica de aquella doctora. Al llegar a la cima, aterrizó con cuidado y se dirigió hacia la entrada del edificio. 
 
Cuando entró observó una sala de espera casi vacía, sólo estaban las recepcionistas las cuales, al ver a la joven, le pidieron que se acercase al mesón. 
 
—Usted es la nueva, ¿cierto? —Una de las recepcionistas, le dijo a la joven. 
 
—Si—Ella contesto con cierto nervosismo que se podía notar en su voz, mientras se acercaba al mesón. 
 
—Bien, está todo listo—Comento la recepcionista a la súcubo, y agrego —Puedes pasar, eres la primera en la lista. 
 
La súcubo le sonrió al recepcionista, le agradeció, y se marchó hacia la habitación en donde se encontraba la doctora. Cuando llegó frente a la puerta, la tocó y pudo escuchar a una voz sensual, que le dejo entrar a la sala de consulta, cuando la joven entró al lugar, se encontró con una sala médica moderna. 
 
Sentada en una silla se encontraba la doctora, una mujer de piel trigueña, pelo rubio y largo que le llegaba hasta la mitad de su espalda, ojos fucsia claro, un cuerpo esbelto y curvilíneo, pecho grandes, vestía con un vestido escotado, color negro, que daba una buena vista a la parte delantera, unas medias negras que mostraba sus piernas firmes y atléticas, un delantal de doctor, unos tacones negros, y llevaba puesto unos lentes de marco cuadrado y un sombrero oscuro de bruja que tenía la punta doblada. 





 

 
—Bienvenida a mi consulta—La doctora saludo a la súcubo y agrego—Puede sentarte en la silla frente mío. 
 
La joven súcubo hizo caso a la doctora, y se sentó al frente a ella, la extraña mujer de piel morena y bata de doctora abrió un cajón y sacó de este la ficha de la recién súcubo incorporada. 

 
—Revisare tu historial médico—Comento la joven doctora, que agregó—Vaya te han puesto un nombre interesante, señorita Aluca Nibiru. 
 
—Espera, espera, ¿quién elige los nombres?, y ¿Por qué esa clase de nombre? —Aluca miró sorprendida a la doctora. 
 
—Verás, este reino está gobernado por un consejo matriarcal, las cuales eligen el nombre que darán a una nueva súcubo, tu nombre es Aluca por una antigua súcubo y tu apellido es Nibiru, ya que moriste cuando este astro apareció en el cielo, es común en estas tierras poner apellidos de astros a las súcubos no nobles—La doctora le contestó a las preguntas hechas por la joven y agrego—Ahora te voy hacer unas algunas preguntas para confirmar, primero, ¿tu padre es alcohólico?, segundo, ¿Hay antecedente de abuso en tu familia?, tercero, ¿Tiene algún familiar drogadicto?, cuarto, ¿Estuviste en estado depresión, antes de cometer suicidio? Y quinto, ¿Sufrías bullyin en la escuela?. 
 
La joven escucho atenta las preguntas que le hizo la doctora, y después contesto con un afirmativo a todas las interrogantes hechas por la médica, al recibir la respuesta de la chica, la encargada de la consulta escribió unas anotaciones en la ficha de la recién incorporada, y luego le pidió a la joven Aluca, que se desvistiese por completo y se sentará en una camilla. 


Ella con cierta vergüenza obedeció a la doctora, se quitó la ropa, para luego ir a sentarse en la camilla.







La medica comenzó a revisar el cuerpo de la súcubo, primero reviso las orejas, luego los ojos, para después revisar el corazón. La doctora le pidió a la chica que se acostase boca arriba en la camilla, lo cual la joven hizo, la doctora que se había puesto unos guantes blancos, masajeo la parte inferior de su paciente. 

Cuando sintió el dedo de la doctora explorar sus cavidades de abajo, la nueva súcubo quiso emitir un orgasmo, pero se tuvo que contener dado el lugar en donde se encontraba. 
 
—Vaya eres muy sensible—Comento la doctora, que paro de examinar a la chica, y comenzó a escribir observaciones en la ficha de la joven Aluca, y sin quitar su vista de la ficha medica de la nueva súcubo, le comento lo siguiente—Reaccionaste con un fuerte orgasmo, cuando te toque, eso es bueno para las súcubo, ya que aporta más satisfacción al obtener energía, aunque tal vez esa anormal cantidad de lujuria se deba al momento de depresión que tuviste antes de tu primera muerte. 

  
La doctora le dijo a la joven Aluca, que se vistiera, mientras tanto la médica fue a escribir unas recetas y recomendaciones para la joven. Cuando Aluca, ya se había vestido se sentó frente a la mujer matasano, la cual le entregó una hoja con una receta a la joven. 
 
—Pará tu fortuna, no tiene ningún padecimiento físico, pero como tiene antecedente de alcoholismo y drogadicción en tu familia, te recomiendo que no tomes alcohol, o por lo menos que tomes una bebida alcohólica con bajo grado de alcohol, además deberías masturbarte tres veces al día para controlar tu depresión—comento le aconsejo la joven a Aluca, la cual hizo una pausa y agrego—O tener sexo por lo menos una vez al día. 
 
Aluca observó con sorpresa a la doctora, la cual le había dado extrañas recomendaciones. 
 
—Cuando tengas hambre, y no puedas obtener energía, toma leche—Le recomendó la doctora—Pero sólo dos veces por día, ya que tomar leche en exceso es perjudicial para la salud de las súcubos. 

La joven Aluca, para ocultar se vergüenza observó la prescripción médica en donde estaba anotada las recomendaciones, y una receta de pastillas. 
 
—La pastilla que te recete, debería tomarla durante un mes—Le recomendó la joven doctora, y se paró—Bueno, se terminó la consulta, ahora puedes marcharte, para cualquier problema médico, no dudes en volver a verme.

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